lunes

El Manicomio 3

La Masacre
La sangre derramada por el profesor se extendió por todos los sueños de quienes conocían a las dos asesinas que asestaron 30 puñaladas contra su espalda y genitales y cuyos cuerpos serian encontrados desmembrados por toda la habitación donde solo se podía estar seguros de que la sangre de la habitación solo no pertenecía a la asiática que habíase suicidado con una sobredosis de anfetaminas luego de haber disparado a las dos mujeres de su misma joven edad.

Ahora solo quedaban grabados en sucios informes los detalles del que sería catalogado más adelante como un accidente del tipo “Momento y lugar equivocados”, mas por una extraña jugada periodística de un cierto editor que gustaba de los azares que el destino les tenía preparados a la gente, que por el criterio objetivo de aquellos que amaban los homicidios y de entre los cuales se encontraban varios de sus amigos

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La tarde era nublada para los ojos del buen profesor de bachillerato que trataba de esconder su imagen de cualquier curioso alumno o enemigo que lo hubiera podido estar siguiendo para destruir su imagen. Le preocupaba estar seguro que la mayoría de los primeros formaban también parte de los segundos, pero todo eso valdría la pena al encontrar el lugar indicado por su vieja y casi única amiga.

Los periódicos se vendieron y revendieron durante tres semanas a pesar de que las fotos del incidente eran muy conservadoras para quienes gustaban de la prensa roja y demasiado violentas para aquellos que preferían leer la sección de política.
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Tenía solo 5 minutos desde que ellas habían entrado a la habitación, por lo que no pudieron arreglar la próxima sepultura de su ahora amigo. Tampoco pudieron terminar de vestirse y hubieran preferido un poco más de tiempo para no desaprovechar la cama.

De esa forma habían transcurrido todos los días de su inútil investigación. Su único acierto fue contactar a la supuesta amiga del profesor para que lo dirigiera a su lecho de muerte, sin embargo les falto un poco de dinero y más tiempo para saber el pequeño secreto que convertiría a ese cuarto de hotel en una tumba para ellas.

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La polémica se desato entre aquellos que defendían la libertad de prensa que usaban para llenarse los bolsillos y aquellos que defendían la misma moral que olvidaban luego de un par de copas. Los noticieros y periódicos eran parte de los primeros mientras la radio y las pocas personas que aún creían en la veracidad de la Internet, parte de las segundas. Su batalla consistió en reclutar gente que apoyara su causa.

Pero entre tantas batallas, fueron sus amigos de las supuestas víctimas los que finalmente terminaron con la noticia al dar la información que faltaba en la investigación

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Atravesó la puerta. Intencionalmente había llegado un poco antes de lo acordado con su fiel amiga para divertirse un poco más con sus nuevas compañeras. Las miro y sin darse cuenta de que ya estaban ahí, les ordeno que se fueran a la cama y que se dejaran desnudar. Se acercó lentamente hasta que sintió el golpe en la cabeza que lo hizo mirar la última imagen que vería en su vida.
Ambas eran demasiado comunes en realidad, cuerpos que cualquier joven de clase media tendría, piel un poco tostada, cabello ondulado oscuro, alturas medias, complexión robusta. Pero el deseo de venganza era más que suficiente para poder golpear a un hombre mas de lo que ellas hubieran querido. Una vez inconsciente no supieron si las puñaladas le harían sufrir, se detuvieron un momento para discutirlo pues no podían despertarlo y arriesgarse a que se revelara contra ellas ya que no habían tenido la precaución de llevar una cuerda de ningún tipo para amarrarlo.
Los primeros golpes fueron torpes, pero conforme fueron observando como la sangre emanaba de las cicatrices que ellas provocaban y a base de ir recordando los tan pocos “porques” que tenían para hacer lo que ya habían comenzado, fueron perdiendo tanto el control que no se dieron cuenta de una puerta que se abría, de un aterrador grito de desesperación que despertó a todo el edificio e interrumpió a las parejas que se besaban los genitales, y no se dieron cuenta de la presencia de una mujer del doble del tamaño que ellas tenían juntas, hasta que las comenzó a golpear con la mano limpia y cortar su piel, luego sus músculos y terminando por masticar sus huesos.
Fuera de la habitación comenzó a congregarse la gente que prefería detenerse a algunos pasos de la tercer puerta más alejada de aquella habitación, desde donde podían apreciar solo las sombras que se asomaban por una puerta que no podía cerrar por una bolsa mediana que contenía pastillas amarillas

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“Todos en esa habitación se conocían. El maldito había sido profesor de calculo de todas ellas. La asiática se había enamorado de él y dejo la escuela para convertirse en una especie de prostituta personal. Ella nunca hacia algo a cambio de dinero pero él se lo daba de cualquier forma para que tuviera donde dormir y que comer. Las otras fueron todo lo contrario, eran demasiado normales para el profesor por lo que él las repudiaba en ese sentido. Ellas también lo odiaban en realidad. Un día todas estas chicas se pelearon por alguna estupidez de adolescentes y el profesor llego a separarlas. Luego de una investigación igual o más estúpida que esta que hacen ustedes, expulsaron a nuestras dos amigas, la otra se quedó siendo feliz con su hombre. ¿Ellas eran muy testarudas sabe? Así que decidieron matarlo… más o menos así fue como tomaron su decisión… había una tercera mujer que fue expulsada, pero luego de un rato se hartó de las manías de las otras dos y las abandono para irse con su novio, otro ridículo en esta historia. En fin, ahora no parece tan aterradora la historia ¿no?”
Las palabras de aquel hombre con aspecto de vagabundo producían ecos en la cabeza de sus escuchas y los convencía de eso: no era ni acaso una historia increíble, mucho menos interesante o al menos así fue como lo vio el resto de la gente que seguía paso a paso los chismes que se generaban en torno al “accidente”.
“¿Cuál Es su nombre señor?” preguntó el mundo “Preferiría no decirlo, pero pueden llamarme Ikaro”
No se volvió a saber de Ikaro hasta que él fue protagonista de su propio encabezado rojo.
Por siempre fue su nombre… solo duro 3 minutos luego de tomar su bolsa de tamaño mediano e ingerir todo su contenido.

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