viernes

El Colmo de Un Burro...

“La llegada de un buen payaso al pueblo hace más por la salud de sus habitantes que 20 burros cargados de fármacos”
Dicho ingles inglés.

Actualización: gracias por  la corrección Artemisa.

martes

Divagación de una espera.

I
Por ahí siguen
brillantes de humedad
castillos vacíos.

II
Mal espíritu
cierra el pico, crece
busca tu flor, ya.

III
Llanto por igual
sucumbe astro remedial
ausencia integral.

IV
Inexistente
ojos marfil, ojos tú
corazón final.

V
Construí castillos
llenos de ardiente sol
Ascua soledad.

VI
Mar y pozo son.
Luna, tierra y un sol.
Lejos de quien son

VII
Son un par café
brillantes de humedad
Flor, conmigo ven

VIII
Salada niebla
astutas ceguedades
por ahí siguen.

IX
La opción sufrir
dolor sin fin
alma en pena.

No hay razón
sin corazón
que destruir.

Misericordia, la hay.
Si, hay mas, sal:
Su/tú/mi muerte.

El dolor no viene de mi,
no es sonido en ilusión
siendo condenada realidad.
Es condenada realidad
volviéndose absurda ilusión
sacando dolor, viniendo de mi.

X
Llanto por igual
cierra el pico, crece.
Remedio sin final

Espero Haya Mas Allá

Nuestro planeta es una mota solitaria de luz en la gran envolvente oscuridad cósmica. En nuestra oscuridad, en toda esta vastedad, no hay ni un indicio de que la ayuda llegará desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos.

miércoles

Un Suspiro

Solo queria llorar. No deseaba la vida ni mucho menos una oportunidad que no fuera la de poder llorar en el hombro de un cualquiera. Ese era el repetitivo pensamiento. Nada más. Nada más.

Si, había muerto su esposa, si había muerto tras una larga agonía desconocida por brujos y hombres de ciencia, si, si, solo sí… pero no, no podía hacer nada por ella, nadie podía. Entonces ¿Por qué aquellos días oscuros como solo él deseaba no podía sentir otro dolor que la culpa en su interior?

Aislado en una habitación de piedra muda, insensible al llanto de un hombre mediocre en su vida ¿Con quién iba a llorar si desde siempre y para siempre lo había hecho en el hombro de su esposa ahora hecha gusanos? Y sin embargo sentía algo.

No fue más que un susurro. No más que un aliento hecho al aire perfumado de una velada fúnebre. No más. Solo eso, una brisa de aire quizá. Pero no podía ser menos, no debía.

Anda que el hombre se ponía de pie. “¿A dónde vas?” pensaba una y otra vez “¿A dónde puedes ir ahora?” pero caminaba paso tras paso, gimiendo, buscando el origen del susurro.

“Ho… hola” decía, se decía. “Hay alguien a mi” ¿era una pregunta? Era su respuesta.
De nuevo el susurro.

Débil.

Profano.

“Ella se fue… debes saberlo” ¿a quién se lo dices idiota? No hay nadie. “Me… me… duele” ahora hablas el aire, con un suspiro que te inventas a ti mismo, que no existe, que nadie escucha.

Un golpecito en el hombro bastó para derribar un centenar de lágrimas de los ojos de aquel hombre.

Se voltea para abrazar la nada.

“La extraño” Vas de nuevo a sucumbir ante la locura que te provocas, mal, mal, muy mal. “Quiero estar con ella” Ahora crees que es todopoderoso y que cumplirá todos tus deseos porque das lástima… lástima.

“Te amo”

Y un susurro se convirtió en ráfaga y la habitación quedo completamente sorda, inexistente, inventada.

domingo

El Examen Del Poeta

Había una vez una escuela de poetas sonetistas.
Para entrar en la perfección, todos y cada uno de los futuros poetas eran llevados todas las noches a beber licor en terrazas al mar.
La ebriedad era musicalizada por dotados hombres de técnica sin igual que habían sido educados en conservatorios austrohúngaros durante, por lo menos 10 años.
Comida argentina y francesa para amenizar el ambiente.
Libros y poemas de culto sobre el porqué ser humano es ser un dolor insufrible.
Películas de mensajes surreales, irreales.
Todos juntos se reunían. Todos juntos conversaban puro en mano coñac en boca.
Había novios poetas, novias poetizas, esposos del verso y divorcios de la prosa.
Al terminar su ritual entraban destrozados y en llanto a sus habitaciones individuales. Se sentaban en sus cómodas sillas o en su cómoda alfombra a desenfundar su arma. Recorrían los túneles de su memoria para encontrar la rima perfecta, la más melódica, la más hábil forma de dibujar sus fantasías y su dolor.
Cuando terminaban, salían a la embriaguez nuevamente a presentar en sociedad sus nuevas hijas soneteras, adornadas por las palabras más raras y exóticas.
Se debatía cual era mejor, cual lenguaje más aventurero, cual más poeta.
Cuando alguno de ellos llegaba a los 20 sonetitos bien logrados era llamado maestro y se le atribuían cultos y festividades anuales. Los demás seguían siendo desconocidos de un culto menor que debían superar a estos.

Un día, de fuera de la escuela sonetista se armó un tumulto. Se sacudieron las paredes en medio del ritual de la embriaguez. La gente del pueblo quería entrar a embriagarse con ellos. Los alumnos y maestros repugnados de la música de aquellos ajenos, de sus bebidas, de sus costumbres dijeron no y dieron media vuelta.
La gente el ver la negativa hizo fiesta permanente justo enfrente de los aposentos de los poetas. Al perturbar su estado natural con música de baja categoría y gritos de infamia, ningún sonetista pudo hacer veinte soneteneros nunca más.
La escuela cerró.
El bello lenguaje murió.
Algunos renegados de la escuela, se unieron al pueblo a festejar con ellos, sus poemas cambiaron la belleza de antaño por las historias del pueblo que había migrado de norte a sur, del alba al ocaso.
Quienes aún recordaban sus días de escuela o habían huido a palacios a celebrar sus propios rituales a otros lados, escupieron en los poemas del pueblo, llamándolos la negación del lenguaje.
Los poetas del pueblo enseñaron a le enseñaron al pueblo a leer para poder crear entre ellos una nueva sociedad poeta y solo consiguieron una sonrisa y una nueva canción.
Los poetas del pueblo finalmente murieron. Fueron recordados por sus antiguos compañeros y sus maestros como herejes.
Pero el pueblo no los olvido, nunca olvido que fueron quienes les enseñaron a leer y les compartieron un poco de poesía.

viernes

Al Filo De La Media Noche

Lo mas probable es que absolutamente nadie se de cuenta de la existencia de este post hasta ya pasadas varias horas y días en el mejor de los casos.

Hace ya poco tiempo me di cuenta de la inminente terminación de la década 00's. Es un poco maniaco de parte de cualquier persona contar los años de diez en diez y no de dieciséis en dieciséis, pero a dar gracias por los árabes que popularizaron la numeración decimal.

En este preciso instante me preguntaba si aún era posible realizar un post lo suficientemente decente sobre esta década que paso. Una especie de resumen de miles de acontecimientos en el macro mundo del... mundo y en el micro mundo de... mi mundo.

Solo creo, para decepcionarme un poco, que los barcos que zarparon hace diez años siguen a la deriva sin viento ni dragones que los impulsen. Que las y los parís hilton (así con minúsculas) siguen ahí. Que la discriminación sigue ahí. Que las risas las hacen, sino los mismos graciosos guionistas de Adal Ramones, si los graciosos niños fanáticos de los primeros. Que una película cómica sigue sin ganar un Oscar, que la ley moore aún es vigente, el relativismo sigue relativo, las cuerdas siguen colgadas, aún no vemos tiburones holográficos por las calles, sigue habiendo guerras en todos lados, siguen apareciendo enfermedades y curas a estás, hay nuevas religiones muy parecidas a las que vinieron a suplir, la gente se sigue enamorando y haciendo guerra por el amor.

A los niños los ponen a ver improvisaciones de sujetos con carreras de vida obviamente no creativas mucho menos innovadoras y se las venden como la gran maravilla “hay que chistoso es eso” “si verdad, nunca había visto ese chiste” “se parece a lo que vimos el otro día en la tele ¿no?” “no creo, esto es nuevo y además es gracioso porque no lo hacen bien”. Y así películas y series y refritos y la comida. Todo sabe a nuevo pero es igual.

El señor Tomas Urtusastegí dice en una de sus obras de teatro: “Las cosas cambian, la gente no. Puede que aparezca un niño con ideas diferentes, pero son las mismas ideas que escuchamos hace muchas generaciones, solo que con una nueva voz”.

Tan así no creo que sea, no quiero que sea. Pero ahí siguen las cosas, solo las vemos más grandes y más amargados o más locos.

Pero la vida continua, mas o menos como las hormigas que no les interesa que es lo que le pasa con el rey de la selva, el desierto, la sabana, la unidad habitacional o donde quiera que se encuentren. Por tanto, todos los días 31 de diciembre nos podemos tomar la hermosa libertad de decirle a las personas:
“FELIZ AÑO NUEVO”

O

“PRÓSPERO AÑO (coloque el número de año nuevo aqui)”

lunes

4 Días Sin Tus Labios

Estoy enfermo. Lo sé. No es novedad de este fin de semana o del pasado. Los estoy ahora, los estuve en el pasado y muy probablemente lo estaré en el futuro.

Quizá es el jarabe que en lugar de ingerirse se coloca en el pecho y se pone un pedazo de papel entre la medicina y la ropa para no ensuciar esta, la que ocasiona estas palabras.

Ayer, o tal ves fue hoy, me desperté en medio de sombras de la noche provocadas por un viejo y cancerígeno foco de los llamados "ahorradores de luz". Me dolía la cabeza, mis pies estaban casi muertos, pero me di cuenta de algo muy raro: era feliz, muy feliz quiero decir.

Entre todos los días que he pasado enfermo (ya sea diagnosticado o declarado) no recordaba ninguno en el que haya sentido esa ola de calidez al traer tu recuerdo a mis ojos. Pensé en tu cabello. Quiero aclarar que para la entonces etapa de progreso de mi enfermedad, mi cabello me parecía un estropajo de acero, su tacto me ardía. Sin embargo el tacto que mi cabeza logro percibir de mi mano pasando por tu cabello fue tan, tan... sanadora.

Hoy despierto, ya de día, con ese mismo recuerdo. Recuerdo de alguien a quien amo. Recuerdo tuyo. De saber que en algún lugar estas ahí.

Recordar es cosa difícil. Tú lo haces bonito. Tú y solo tú. Tú cuyo recuerdo sana a los enfermos. ¿Te extraño sabes? Extraño las mordidas a nuestros labios. Extraño los eternos abrazos y las imparables risas.

Ya tengo los labios como de viejo de mar. Salados por unas olas llamadas lágrimas mandadas a traer por tu ausencia, por tu distancia.

Desperté pensando en tu carne, sabes que mis brazos y pies son fríos, es la naturaleza del criado en tierra caliente, desperté recordando tus brazos, tu boca, tu cuello, tus muslos, tu vientre, el tibio aliento que mana de lo mas profundo de tu cálido y hermoso corazón.

Dime ¿Qué le hiciste a este corazón?

A veces me imagino como una de esas serpientes de la selva de las que tanto te cuento. Su sangre es fría, no pueden producir su propio calor, es por eso que en las noches acuden a las habitaciones de los humanos en busca de calor. A si me siento contigo. Te busco buscando lo que buscan estas serpientes, con mi boca lo busco, un aliento de tibio calor.

¿Qué hiciste maga encantadora de serpientes? Hoy te extraño a pesar de que ha pasado casi ningún día.

A veces me dan ganas de matar al mundo. Pero llegas tú como la luz salvadora que prometiste ser desde el día en que nació el ente llamado nosotros.

Quizá si te veo me recuperé de esta enfermedad (la diagnosticada) de la misma forma que me recuperas de la otra (la declarada). Es que cuando te estoy contigo me siento mas fuerte. Me siento mas vivo. Me dan ganas de levantarme y levantarte sintiendo nuestro peso. Me siento con fuerza de comerme al mundo de la misma forma en que tu lo haces.

Te admiro querida. Casi tanto como te amo. Mucho mas de lo que te extraño pues se que estas bien y así uno no puede extrañar en plenitud. Cuanto quisiera un masaje tuyo en este momento en que con lágrimas de nena espero nuestro arribo.

Por cierto ¿te lo dije? también te soñé en el día. Soñé que venías a mi casa y llegabas a mi cama y me dabas un poco de té de canela. Lo sé, es lo menos romantico que has escuchado en tu vida. Pero fue agradable saberte tan cerca de mi.

Solo sé que esto no es enfermedad de un fin de semana o de una vida. Una enfermedad no hace tan feliz. Te quiero, nos quiero, nos extraño.

miércoles

Cuando era niño, tenía mi México un no sé que

No quiero sonar al típico tío que habla de los ayeres y de como se ha perdido la buena moral de un país. Tampoco quiero hablar del malinchismo o del patriotismo. Al menos hoy y últimamente no quiero hablar de otra cosa que no sean mis recuerdos y algunas tradiciones. No quiero hablar de computación o de modernidad. Mucho menos de francia y su gran supermercado llamado Louvre.
Ni de Egipto.
Ni de Grecia.
No Japon.
No Rusia.
No converse.
No USA.
No mundos.
Quiero hablar, como dijo algún día a una niña un poeta, de cosas pequeñas. Cosas pequeñas, nada mas.

Por un medio segundo recordé el primer día que rompí una piñata en una posada. En toda mi vida, recuerdo muy bien, había ganado tan pocos dulces en una posada. Estaba atónito de haber conseguido a la edad de 8 años el objetivo de muchos niños contemporáneos y anteriores a mi. No conseguí las preciadas naranjas que cuales misiles nucleares lastimaban las cabecitas de los niños que peleábamos por algunas jicamas o tejocotes. Eran noches lindas en la calle de mi abuela. Aún lo son.

Al siguiente momento recuerdo el zócalo capitalino lleno de indigenas del mismo color de piel que mi madre y mis abuelos. Vendían algunos tlayudas y otros champurrados o aguamiel. De todo un poco. La piramide mayor. El gran templo rodeado de gente que bailaba como aztecas. Tardé varios años en darme cuenta que es danza no era pura. Sin embargo, prefiero seguir pensando que lo es, sentirme por un momento autista de la actualidad.

¿Han visto brujas? Son bolas de fuego que bailan e iluminan los cielos del pueblo de mis abuelos, y claro de muchos otros abuelos. ¿A donde se habrán ido? Siempre quise conocer a alguna, platicar un poco, y por que no, aprender a envenenar hadas.

Hay un no sé que en esos recuerdos de cuando era una pequeña pirinola de grasa, que no me deja estar del todo a gusto en, por ejemplo, coyoacan. No lo sé. Demasiada nostalgia al querer ver en lugar de un starbucks con wi-fi, a una señora que vende atole o capirotada con una historia para no dormir sobre los nahuales que secuestraban o salvaban a tal o cual persona.

Y la televisión. Nunca vuelverá a ser tan inocente y libre del albur sexual que a miles les fue conferida la asombrosa habilidad de no entender los programas cómicos nocturnos del canal dos o nueve. Extraño a Chava Flores y su forma tan eficaz de decirle a una mujer que ha sido una tonto por dejar que la golpeén. De los grandes hombres que me hacen portar muy orgullosamente mi aparentemente vulgar apellido.

Y, perdonen ustedes. De niño prefería pasar horas y horas escuchando canciones de cri-cri que ver las películas que disney o hollywood me vendía. Es que constaba menos trabajo imaginar las metaforás de aquel grillito cantor.

¿Recuerdan a los cacaritos? Espero que si, o al menos, si son jueces o senadores o cualquier persona de autoridad judicial los tenga en mente. Recuerda como "la situación" obligaba a muchas personas en verdad honradas a verse involucrados en el pillaje. Y bueno, sin un centavo para los frigoles y la tortilla ¿que iba a comer la chimoltrufia? pobresilla mamá de miles, que tan flaca estaba por no comer. ¿Cuantas navidades se la paso con el chompiras en la calle o la cárcel?

Las ferias eran lo mejor. Siempre ambulantes con dulce de pilonsillo, miel y azúcar morena (porque no hay otra para endulzar). ¿Quien no se quedo atónito antes los jaripeos y las charrerias del rodeo.

Quiero aclarar, que en mi infancia en pueblesillos, viendo a chespirito o a los polivoces, escuchando ningún otra cosa que cri-cri y los cuentos del abuelo y rey mago Baltazar, nunca, pero nunca vi una gota de sangre ni escuche hablar de golpear o abusar de una mujer o de alguien mas pequeño sino es que con reprobación. Nunca imagine hasta el día que vi horrorizado la guerra, que hubiera gente capaz de matar a sus hijos o a sus hermanos. Había visto borrachos y teporochos, pero hasta estos trabajan. Y es que ningún trabajo es mejor ni peor si con él puedes alimentar a tus niños.

¿Lo naco? Si. También lo recuerdo. Así fue como el jornalero en su carro último modelo le llamo a mi vecino de 45 años que no sabia leer tenía 2 hijos en primaria y como esposa una lápida regalo de la rabia, así fue como lo llamo cuando protesto porque en lugar de tortilla de maíz le ofrecieron mazeca y pan blanco.

Me agrada el trabajo de ciertas gentes que han sabido, aunque sea un poquito, difundir los dulces y las leyendas que hablan en la tierra caliente, en el bajío, en las selvas, en el México desconocido y casi muerto, y que han decidido hacer caso omiso a la cosmopolita capital, sus bares y sus personajes, que son cosa aparte del México mas, digamos, puro de los últimos cinco siglos.

Pero, hermosa cultura moderna la nuestra que mata a sus indígenas y costumbres, y a los que queda los vuelve MR.

sábado

Solo Un Sueño Que Duro Medio Segundo

Solo eso, un sueño, no importa mas que eso. el sueño de tener un esbozo de vida en la cabeza y tener un riguroso método de acceso al corazón.

Un empleo de tiempo completo que haga generosa la comida. Un sueño. Una paloma blanca que cante como ruiseñor a la luz de la hermosa luna mientras uno duerme en su ombligo.

Desesperación por el hambre. Carajo. Un sueño. Un Corazón. Carajo. Solo un momento, un instante, una pizca de magia que exenta de mi corazón a mi alma. Pedir justicia por un sueño que dura medio segundo, vaya absurdo sueño.

Corazones perdidos en las palomas que sobrevuelan la noche. Meteoritos. Polvo lunar. Carajo. Una ira creciente al terminar el sueño. Solo durará medio segundo mas. Solo un segundo tardaré en terminar. Sol medio segundo ¿Lo sabes no?

5 segundo que dura la locura para culminar en la humillante realidad de un lecho soñado. Ilusión. Carajo.

Has perdido. ¿O se dice habéis? no lo sé, solo no lo sé. Es tan rara la ignorancia hoy en día que no saber es todo lo que se sabe. Felicidades por el muerto que acertó y volvió al mundo.

Miremos la llaga. ¿Análisis? profundidad 3 centímetros de largo por 5 de profundo. Pus color verde. Olor espantoso. Conclusión: virus y ácido salicílico, locura, fiebre, convulsiones. Incurable.

¿No acaso decías que si había esperanza? ¿Qué odias mudarte? ¿y porque entonces se le ocurre a usted, grandioso imbécil mudarse de la "ciudad de la esperanza"?

Es que... me gusta vivir en su ombligo, sabe, siempre he estado enamorado de la luna... y creo que esto es lo mas cercano a lo que estaré de ella...

Ella... solo ella... Carajo quiero dejar el guiño de una mueca y de un ceño fruncido. Aquí no pasa nada, aquí no pasa nada... no, aquí no es así, los gatos son pardos porque la noche es larga, muy larga.

Ay querido, ahora la lluvia es tuya. Tormenta y tornados, truenos y maleficus malparlante. Sonetos soneteneros. Sonetistas soneticulosos.

Pero las promesas son importantes amor. Te lo digo. Hay cosas que me duelen mas que otras, y no poder cumplir mis propias promesas me mata, asesina mis ojos. Y las tuyas, hacer lo que quieres porque lo quieres y lastimarte o hacer lo que no quieres por cuidarte y lastimarte. ¿Qué opción hay?

Escuchemos al señor Morrisey. Tiene razón. Un simple momento de esplendor: porque estas aquí, porque estas alrededor, lo siento mucho. Esos ingleses vaya que son puntuales.

Y qué me dices de los poemas de café, de tangos o de noches bohemias. Todos son iguales. Los mismos sabores y canciones con los mismos personajes aburridos que aprendieron a vivir su vida y se suicidan a los 35. Vamos, eres mejor que eso, no eres una idiota soneticulosa.

Espero no llegar tarde. No puedo perderme ese medio segundo se razón y esplendor.

Y me arrepiento de palabras que revolotean en mi alma y de movimientos en falso y de no saber poner comas o beber la sopa. Me arrepiento de amar a mi familia y desear la navidad. De que me guste diciembre y sus festejos. Que las oraciones no sean lo mío. Que sea un chico celoso. Que no ame a mi patria, que no ame al jazz y desconozca a Gardel. Que de menos cosas que un yoghurt y exija mas que un coronel. Lamento no recordar los dialogos. Lamento tener amigos diferentes, lamento mi frio abrazo, mi indiferente palabra. Lamento educarme en el odio al prójimo amante del yo. Me arrepiento de haber dicho si y si y vamos y continuemos. Arrepentimiento soy de no recordar las letras de las canciones, de ser sordo, de ser ciego. ¿Y luego? luego me arrepiento también de que mi medio segundo de vida sea lo que odias, que desee tener casa propia, vida propia, pasado propio, educación propia.

Pero, dicen, este es el fin, dicen, mi indiferente amiga, dicen, el fin de la serpiente de siete millas...

Medio segundo. ¿Solo eso duro?

No


Me engaño



Solo me engaño a mi mismo
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